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Un Tommy hasta el piso del metro

La vida, cuando lo tienes todo, suele ser sumamente aburrida. Ir a la Universidad es solo una forma de pasar el tiempo sin que amerite esfuerzo alguno porque al final del día, pesa mucho más el apellido, especialmente el mío. Es de dominio público que mi familia es de esas que los clasemedieros llaman "los oligarcas" o "la mafia del poder", no es algo que nos interese particularmente pues aún con todo, los negocios siguen prosperando, el dinero entra a raudales y no le rendimos cuentas a nadie. Claro que también es riqueza bien habida porque si de algo nos jactamos es de que en la familia hacemos bien las cosas, pero como todos, al inicio en las épocas y generaciones pasadas, hubieron pactos y negocios que bajo el amparo del poder público, resultaron en jugosos negocios para nosotros y nuestros socios. Qué se puede decir al respecto. A mis 21 años, las expectativas están desbordadas, falta realmente poco para terminar la carrera de  "administración de negocios ...
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Resurrección

Cuando el tiempo pasa, suele ser común darse cuenta que lo que uno creía y consideraba real a cierta edad, se ha transformado y moldeado conforme a las circunstancias y los objetivos cambiantes de la vida. Hoy no soy el mismo que cuando inicié mi blog con el objetivo de tener un espacio para vaciar las emociones desbordadas de la adolescencia junto con sus frustraciones y anhelos, ya no hay tal adolescencia y las frustraciones ahora han cambiado de tamaño y composición, incorporan para sí miedos, traumas, costumbres y necedades individuales, por su parte, los anhelos también se conforman de éxitos, sueños tangibles y aprendizajes que a los ojos de la adultez es posible materializarlos y cuantificarlos. Será en estas letras hilvanadas donde plasme de nuevo y con más ahínco las emociones que me han forjado y con renovados bríos los compartiré con el mundo para que en mis frases encuentres fragmentos que te hagan sentido y que puedas sostenerte de mi mano para caminar por este sendero mis...

Gigante Roja

En lo que alguna vez fuera la ribera de un caudaloso río que otrora rebosaba en vida, no quedaba nada, con el pasar del tiempo ha quedado inhóspita, vacía y muerta... una muerte natural que el abrasador calor de la mañana propagaba en toda su extensión, en todo rincón y en cada oquedad de donde se mirase, al pasar de las horas se hace notoria la muerte cada vez más, no había más aves, ni insectos, ni plantas, se había extinguido ya desde hace bastante tiempo, cualquier vestigio del sonido del mar al chocar con las rocas, la espuma suave y el rumor del viento húmedo sobre las cosas, nada de eso existía más.  No se escucha ya el canto de las cigarras en la noche, el croar de las ranas en las selvas frondosas, no se escucha  ya el bullicio rumoroso de las ciudades, no se escucha más nada, la catástrofe es silenciosa como lo fue el origen en el principio de los tiempos, todo acaba del mismo modo en que comienza y como casual circunstancia, la muerte es roja, todo se tiñe del color...

El Superhéroe

La lluvia fría de la noche empapaba los restos de los antiguos edificios alguna vez esplendorosos, de la ciudad, ahora tan maltrechos por el abandono y la podredumbre, el agua se filtraba a todos los rincones y llenaba de moho cualquier estructura. En las calles los automóviles volcados e incendiados daban cuenta de las batallas persistentes, no había nadie que caminara por las aceras y solamente el fuego en los viejos barriles de lámina daba cuenta de la existencia de gente en los bajo puentes, las verdaderas dueñas del lugar eran las ratas y las cucarachas que deambulaban de un lado a otro siempre en busca del alimento abundante, el festín se había prolongado desde hacía ocho años y todo había sucumbido ante la tragedia.  El hedor amargo de la muerte, del excremento, de la sangre y de la orina cubría cada resquicio emanando la fetidez especialmente insoportable en las destapadas alcantarillas de las calles y los antiguos parques.  En el sector norte de la ciudad, la crisis h...

La Cena

La cena era exquisita, el sonido de la porcelana tintineante y de las sutiles conversaciones se convertía en un rumor apenas perceptible, el etéreo ambiente cálido y los breves y continuos sorbos del cabernet me hacían perder la compostura, le veía su rostro con curiosas pecas, ojos profundos y delicados rizos que caían sobre su rostro, un traje negro, una camisa y un gran reloj en la muñeca, el cuerpo se me había encendido, era apenas el plato fuerte y mi cuerpo vibraba, el vino se agotaba, las gotas condensadas resbalaban de la fría botella y mis manos acariciaban el mantel como acariciando su espalda. Quizás nos iríamos en su automóvil y conversaríamos nimiedades de camino a casa y tal vez ahí lo despojaría de toda prenda y lo haría mío como nunca antes de nadie, quizás lo haría crecer hasta convertirlo en hombre, el gran amante que yacía oculto tras toda esa compostura y anticuado refinamiento. Yo lo dominaría pero él llevaría el ritmo del deseo, ambos piel con piel, el cabello des...

Lascivo Verde

El día de hoy estoy enojado, sí, así es, enojado… enojado y no es solo porque al verte hiciste surgir en mí el más ferviente deseo de tenerte, de tocar tu cuerpo, de sentirte crecer bajo la presión y agitación de mi mano, de sentir tus voluptuosas formas curvilíneas que resaltan por sobre tu delgado cuerpo, aquel cuerpo de piel blanquecina y con variadas cantidades de vellosidades atractivas. Te vi y te quise para mí, y para mí ahora, no después… ahora. Ver tus ojos color verde y tus labios rojos carnosos, me provocaron el deseo de besarte, de encimarme sobre ti y saborear todo tu ser, absolutamente todo. Todas las personas a nuestro alrededor desaparecen en aquel instante en que me despliegas tu angelical sonrisa, ya sin el morbo ajeno aprovecho para así quitarte tu playera, desajustar tu cinturón, desabotonar tu pantalón y bajar la cremallera, tomar entre mis dedos tu virilidad y ver el placer en tu expresión, abrir por completo el pantalón, removerlo completamente de tu piel para ...

Pie Jesu

Dentro de la Iglesia todo permanecía en silencio, las veladoras eran lo único que iluminaba el lugar, la hora del cierre de puertas ya había pasado y sólo había una persona que aún rezaba en la sacristía, el andrajoso rogaba el perdón de Dios, en silencio y de rodillas cada noche, él sabía, él conocía y él callaba. Amanecía y todos estaban emocionados, se celebraría la misa de Pentecostés y el acontecimiento ameritaba toda pompa, las monjas habían preparado sus mejores rompopes, los padres se ataviaron con sus mejores sotanas, la misa daba inicio y la oficiaría el Padre Lorenz, con sus casi sesenta años, su mirada de pequeños ojos y cabello entrecano era símbolo de la bondad, la conexión sagrada con Dios y la voz del Espíritu Santo salía desde su propia voz. El Padre Lorenz se consideraba a si mismo un hombre de arraigada fe, seminarista había destacado y en el sacerdocio se desempeñaba impecablemente, recibía confesiones, perdonaba pecados y unía en sagrado matrimonio a felices y jóv...